Enseñar a saltar en la piscina a nuestros hijos es fácil y divertido


El trabajo sin material es posiblemente una de las partes más importantes en la enseñanza de Natación Infantil, el abanico de posibilidades para trabajar sin material es prácticamente infinito y mediante el trabajo sin material auxiliar nuestros alumnos pueden aprender flotación,  giros, inmersiones, buceo… pero hoy nos centraremos en el apartado que nos interesa, los saltos.

Mediante este artículo queremos dar información al lector sobre los saltos en el medio acuático en la edad infantil, enseñar a tu hijo a saltar desde el borde de la piscina dependerá en gran parte de su personalidad, cada alumno es diferente y cada uno afronta la misma situación de distinta forma. Puede ser que tu niño/a salte desde el primer momento a la piscina, si es así ya está hecho. Si por el contrario no es este tu caso debes conocer que existe una progresión y posiblemente tu hijo se encuentre en alguna fase de dicha progresión que a continuación os mostramos:


1) No quiere saltar – Probablemente tenga miedo, debes tener paciencia y realizar sus primeros ``saltos´´ desde el borde de la piscina. Para ello no realizaremos saltos como tal, sino que sentaremos al pequeño al borde del vaso con los pies dentro del agua e intentaremos que extiendan sus brazos y entren de forma voluntaria al agua agarrandose a nosotros. Lo más recomendable seria que el encargado de enseñarle esto, abriese sus brazos como si de un abrazo se tratara, acercandose lo máximo posible al peque pero sin llegar a tocarle, para que de este modo el paso lo de él y la entrada al agua, aunque con ayuda sea por cuenta propia. No es un salto, pero tener en cuenta que este es el primer paso para llegar a realizarlo.

2) Solo salta sentado y con ayuda de tus manos – Quizás haya superado el primer obstáculo que es perder el miedo, pero siempre prefieren lo seguro conocido a lo divertido y desconocido, por lo que de nuevo te tocará convencerle de que en pie es mucho más especial. Paciencia, nunca les forceis, pues de esta manera podemos provocar el efecto contrario y retroceder un paso atrás por querer correr antes de aprender a andar.



3) Salta de pie y con ayuda de tus manos
– En este punto deberás limitar tu ayuda progresivamente, esto quiere decir que, al principio saltará con la ayuda de tus dos manos, intenta que la próxima sea solo con la ayuda de una mano, aléjate del borde, haz que salte a coger tus dos manos, repite y hazlo poco a poco, cada vez un poquito más lejos y con menos ayuda. De esta forma poco a poco ira cogiendo confianza e ira dandose cuenta de que puede hacerlo de manera autonoma e independiente, lo cual será mucho más divertido y reconfortante para ellos.


4) Salta solo sin ayuda – Si has realizado los pasos anteriores, por fin has conseguido que tu hijo se lance a la piscina, ahora te toca disfrutar y hacer que cada salto sea un bonito juego para él. A nosotros nos gusta jugar a los animales, y a ellos les encanta. Prueba a que salten a la piscina imitando a sus animales favoritos, ya verás que divertido.




Por último debes entender que con nuestra ayuda el medio acuático aporta diversión y confianza a los más pequeños, de este modo, es importante que dediques tiempo a estas tareas en verano, tu disfrutarás con el juego, y ellos aprenderán jugando.


Fran del Puerto Tapiador (Especialista en Estimulación Acuática Temprana)