Sobre fondo azul


· Sandra Tabasco y Fabio Zamarreño

· Psicóloga y filólogo, pero por encima de casi todo, ex- nadadores.


Sara Cruces ha marcado un antes y un después en la historia de la natación española. Pero en este caso no nos referimos a un récord, una medalla o una mínima olímpica; en este caso nos referimos a una novela. La siguiente pregunta, en orden lógico, es la siguiente: ¿cómo pueden 227 páginas revolucionar de esta manera las piscinas? Pues bien, esa va a ser nuestra tarea a lo largo de estas líneas; explicar el fuerte impacto que este libro merece tener en nuestro microcosmos azul.


Lo primero que hay que señalar es que nos encontramos ante una autora que a día de hoy tiene diecisiete años, que ganó el premio Jordi Serra I Fabra con dieciséis y que, seguramente, empezó a escribir Sobre fondo azul con catorce o quince. En una entrevista concedida a www.diariovasco.com el 20 de febrero de 2016, la jovencísima Sara afirma que “En total, entre realismo y fantasía, tengo escritos diez libros, pero publicados sólo dos, el primero de la trilogía ‘El reflejo de la magia’ y este [Sobre fondo azul] que saldrá en mayo”.

Por tanto, y para los que hemos leído ya unos cuantos libros, no es difícil afirmar que nos encontramos ante un prodigio de la literatura. La novela, como es de suponer, tiene minúsculos errores -más técnicos que literarios-, pero vaya por delante nuestra enhorabuena a esta promesa del arte que se ha sumergido -valga la metáfora- de una manera increíble en el mundo deportivo.

Es difícil discernir en estas páginas qué es literatura y qué psicología -no en vano hemos decidido escribir esta reseña entre un filólogo y una psicóloga clínica y deportiva-. Se podría decir que, en relación a la parte formal, la obra está perfectamente estructurada en dieciocho capítulos, que comienzan con “Una tarde de sábado” y terminan con “Sobre fondo azul”. Como vemos, el último capítulo coincide tanto con el título de la obra como con las últimas tres palabras escritas, triunvirato que demuestra, como tantos otros detalles que un lector atento puede percibir, la gran reflexión que se esconde tras el tono jovial de estas páginas.



En cuanto a un análisis más científico del libro, podemos afirmar que Cruces parece haber estudiado de manera concienzuda un manual de psicología del deporte con el objetivo de exponer, con una prosa impecable y un contenido alejado de lo banal, el no siempre accesible mundo de la natación. Nos invita a leer entre líneas qué ocurre cuando la presión inunda la vida de un joven adolescente, y sin darnos cuenta nos marca los pasos que un deportista sigue cuando cae en una lesión relativamente importante, que lo lleva hasta el punto de cuestionarse su modo de vida y su propia existencia o papel en ella.

 

Además, otro detalle que sorprende, y mucho, es el hecho de que Sara Cruces no es ni ha sido nadadora profesional. Esto nos sugiere muchas preguntas: ¿cómo ha llegado Salguero a interesarse por este tema? ¿Cómo ha logrado esa empatía con un mundo tan cerrado y especial como el de la natación? ¿Cómo ha sido capaz de sumergirse en ese revuelo de sensaciones y sentimientos encontrados que sobrevuelan la mente de un deportista cuando este, agotado, se debate entre volver a las piscinas o quedarse en su casa estudiando? ¿Cómo puede describir de forma tan certera la horrorosa sensación de llegar al polideportivo y, antes de entrar a la pileta, oír los gritos del entrenador desde los vestuarios? Quizá Sara se identifica con Naia, el principal personaje femenino de esta novela, cuando escribe lo siguiente:

 

“Déjame que te diga algo. Tú no eres débil, Naia. Esa empatía que posees es rasgo de fortaleza, no de debilidad (…). Lo que consigues es comprender a los demás. Hacer del dolor ajeno algo tuyo. Y eso, aunque ahora no lo veas, te convierte en una persona increíble -Enzo se acercó a ella-. Tienes un don, Naia” (p. 206).


En cuanto al tema y los personajes, la autora no necesita demasiado para convertir su historia en una aventura trepidante que disfrutamos especialmente los que hemos practicado la natación a ese nivel. El equipo Stain & Dee está compuesto por seis nadadores, todos ellos nombrados y con un papel relevante: Alan, el protagonista de la historia que verá su vida derrumbada cuando se da cuenta de que tiene una tendinitis que le impide nadar, así como sus compañeros, Anders, Enzo, Oriol, Jonás y Nico. También tienen un rol destacado Iván, el entrenador que sufre una transformación psicológica a lo largo del relato -que no es tal, sino que es el hecho de ver su trabajo e ilusiones en peligro lo que lo conduce a cambiar su actitud-; Naia y Dante, los mejores amigos de Alan, que harán todo lo posible por ayudarlo; Leticia, la tutora escolar del protagonista, muy preocupada cuando percibe el cambio de actitud en el nadador; y, por último, todas aquellas figuras grises que rodean a un nadador que no tiene tiempo para pensar en nada que no sea el agua: amigos lejanos que van al centro de Madrid los fines de semana y dan vueltas sin parar, así como la propia familia, compuesta de una hermana, su padre y su madre.

Respecto a la temática, el libro enfoca perfectamente los principales pasos por los que un deportista pasa cuando sufre una lesión:

1)                        Escenario y momento previos: certera descripción de la vida del deportista, centrada en la terrible pregunta de cómo compaginar el deporte y los estudios, así como de las dificultades que este encuentra al querer dar un cien por cien en todas las facetas. Aquí empezamos a ver los pasos previos a una lesión, lo que podríamos llamar “la cotidianidad de la natación”. Una pregunta importante es: ¿Qué papel juega la presión? Recuerde el lector que queremos darle a esta reseña un carácter de terapia psicológica, pues busca dirigir esta lectura a deportistas que estén sufriendo dicho trance. Sería en este punto donde los profesionales de la salud mental preguntan: “¿Qué estaba pasando en tu vida en el momento en que te lesionaste?”

2)                        Aparición del malestar: El proceso por el que el nadador comienza a percibir que está pasando algo extraño en su cuerpo: el dolor aparece, pero un deportista de alto nivel no puede permitirse “parar”, y eso lo dirige hacia la errónea decisión de continuar con los mismo objetivos. No le comenta a nadie lo que está pasando, ni siquiera a su entrenador. Esta es una carga insoportable para un adolescente, que se siente desvalido ante una dificultad tan grande; no quiere fallar a los demás (ni a su entrenador, compañeros, padres…)  pero sobre todo no se permite fallarse a sí mismo. A los deportistas que estén sufriendo una lesión les hará plantearse: “¿no es mejor parar?”; “¿no es mejor tomar la decisión de decírselo a tu entrenador?”

3)                        Fase de shock y “Ponemos nombre a lo que me pasa”: Aparece como la explosión de un rayo el reconocimiento propio de la lesión y, como no puede ocurrir de otra forma, en el momento más complicado, que queda grabado en la mente del deportista en forma de pequeño trauma. Un desagradable incidente que lo hace darse cuenta de que tiene que aceptar la situación: está lesionado. ¿Qué ha pasado? ¿para cuánto tiempo? ¿Qué voy hacer ahora? ¿No podré ir a la competición? ¿Que van a pensar de mí? ¿ Por qué a mí? ¿Qué he hecho mal? Yo tengo la culpa de todo…

4)                        Fase de Negación, Aislamiento, y Caos:  Aquí la autora nos presenta un mundo totalmente descolocado donde el deportista carece de lo que daba sentido a su existencia. Aparece una etapa de aislamiento, donde nada ni nadie tiene sentido, todo es abatimiento y caos. Las personas que viven alrededor quieren hablar con él, buscar soluciones, pero un nadador en esa situación solo siente presión, tristeza, rabia, miedo, y dudas. Las emociones negativas lo desbordan.

5)                        Fase de Negociación/ Aceptación: El deportista empieza a darse cuenta que ese pesimismo no ayuda; comienza a echar de menos el agua, comienza a realizar un proceso de duras negociaciones en su cabeza: a pensar por qué y para qué quiere o no nadar. Esa balanza no es fácil de sobrellevar cuando no te abandona en ningún segundo del día.

6)                        Fase de Return to Play: Es un intento por recuperar la normalidad, prepararse para la vuelta, pedir ayuda, contar con el grupo de entrenamiento, plantearse objetivos, luchar por lo que quieres, trazar un plan de trabajo para volver a estar en las condiciones óptimas que permitirán cumplir los objetivos… pero, sobre todo, es el momento de volver a disfrutar del deporte como siempre lo habías hecho.

Queremos resaltar de nuevo la enorme capacidad de empatía que Sara Cruces, como su personaje Naia, demuestra en estas páginas. Parece imposible que haga aparecer en nuestra mente a unos padres incomprensivos con lo que supone la natación para su hijo, y a los que solo les interesan los estudios; la dualidad entre los compañeros del entorno deportivo y “los de fuera”, y cómo pueden llegar a considerarse unos a otros alienígenas sin explicación posible; la absurda presión ejercida por los entrenadores, que ven a chicos de quince y dieciséis años como androides, sin contemplar las huellas emocionales y físicas de sus actitudes… así como un largo etcétera de sorpresas que el lector irá encontrando en esta aventura acuática.

 

Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno
Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno
Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno
Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno


Por otro lado, ambos redactores de esta reseña, así como todos aquellos nadadores o ex-nadadores a los que hemos consultado, coincidimos en una cosa: es un libro que sacude, que remueve y que golpea con muchísima certeza -quizá demasiada- en los puntos más sensibles de nuestros corazones de agua.

Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno
Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno
Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno
Foto cecida por: Julián Blazquez Moreno


Es asimismo una novela que, desde luego, vamos a recomendar a todos los psicólogos que trabajan con deportistas y que quieran entender el mundo de estos de una forma completa; es una novela donde puedes sumergirte en la cabeza de un adolescente y reconocer cuáles son sus pensamientos positivos, negativos y catastrofistas, así como sus miedos -algunos de ellos racionales y otros no tanto-, sus expectativas -realistas o no-, pero, por encima de todo, sus objetivos, que le hacen luchar por superarse cada día, sin pensar a veces en nada más. Ayuda además a entender por qué los deportistas toman determinadas decisiones, y cuál es el papel de la familia, el entrenador y los amigos en estas situaciones
. Tampoco nos olvidamos de las familias: queremos recomendar vivamente que lo lean, para acercarse a este mundo interno, complejo y en ocasiones poco accesible de sus hijos.

 

Por supuesto, Sobre fondo azul es un libro muy recomendable pata los entrenadores. Puede ayudarles a entender los procesos que atraviesa un deportista en momentos tan duros, y los ayudará a facilitar la recuperación y a ser conscientes  una vez más del papel tan vital que tienen en la vida de sus deportistas, en la aparición  o no de lesiones y, en algunos casos, de sobrenetrenameinto o burn out. (Nota: que tus deportistas no tengan miedo de decirte que están lesionados o tienen dolor.…).



Pero este es, especialmente, un libro para los nadadores. ¿Para qué puede servirte este libro? Para entender que no solo a ti te pasan estas cosas.  Todos los que hemos sido atletas hemos atravesado algún momento parecido en nuestra carrera, independientemente del nivel y de los resultados. No creemos que sea útil esta lectura solo para aquellos que han sufrido una lesión, sino que también para los demás, ya que ayuda a comprender algo que repetimos muchas veces los psicólogos: “la importancia de disfrutar de aquello que haces cada día”; de ser consciente de que la excesiva presión nos puede jugar malas pasadas y puede llevarnos a tomar malas decisiones, como no contarle a nadie que sufres un dolor grande que se  repite durante días, o no compartir con nadie otro tipo de problemas como los de Naia al final de la obra. También puedes observar cómo los cambios de categoría cuestan mucho: ya sea de alevín a infantil o de este a junior, las dificultades crecen, especialmente porque cada vez dedicamos más tiempo a reflexionar sobre lo que estamos haciendo.



Nuestra recomendación básica a la hora de leer este libro sería: “Piensa en aquellas cosas que el protagonista está haciendo bien, y cuáles tú harías diferente si estuvieses en esa situación”.

 

· Algunos aspectos importantes que estaría bien que recordases cuando leas este libro son:

              - Si no estás disfrutando de tu deporte, revisa qué te está pasando.

 

            - Cuenta siempre con tu entrenador, fisioterapeuta, y familia. Siempre es mejor decir las                   cosas a tiempo, para buscar prevenciones y no soluciones.

 

              - En la vida de un deportista la lesión siempre está ahí. Busca ayuda.

 

              - No te aísles del mundo si sufres una lesión o no tienes los resultados que esperas.

 

              - Conserva y dedica tiempo a tus amigos: a los del agua y, si tienes algunos fuera, también.


Por último, queremos dar las gracias a Sara por ayudar a los psicólogos, deportistas y mundo del agua en general a entender la vida del nadador y todo el proceso que sufre este cuando aparece la lesión. Has realizado un gran trabajo.

 

 

Nota final: Aunque dejes de nadar, el agua siempre será tu refugio, donde te encuentres bien, puedas sentirte libre para pensar..., o no…, cantar, el fondo azul es, y siempre será, como estar en casa.